Esencia.

Encuentra tu esencia a través de tu amor propio, de tu paz interior, de tu verdad, de tu sabiduría, de tu belleza, de tu alegría.

Para llegar a tu más pura esencia, tendrás que tomarte un tiempo para ti, en silencio, sin distracciones [y sí, el silencio también es bueno, que no te de miedo]. Entonces respira hondo, y piensa en la persona que eres en este momento, en tu ser. Intenta enfocarte en tus virtudes, en tus talentos y en tus puntos fuertes. Siempre con honestidad, y no te rindas hasta que llegues a ellos. Ponles nombre. Escríbelos en un papel si lo deseas.

Entonces habla con tu gente y recolecta su opinión sobre lo que ven en ti. Los factores comunes de lo que escuches son seguramente la imagen que reflejas al mundo. Reflexiona sobre ello.
Acepta quien eres. Date una cálida bienvenida, a ti, a tu ser interior, a tus formas, a tus sentimientos, pensamientos y creencias. Acuérdate siempre de seguir apoyándote en esas virtudes en las que has pensado y utilízalas como potenciadores de tu ser.

Acabas de alcanzar a tu Yo verdadero.



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